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Que conste que no los hemos probado, pero nos imaginamos comiendo Tomates verdes fritos en el café de Whistle Stop, en Alabama. Ese es el escenario de muchos de los acontecimientos del libro y película del mismo nombre. La escritora norteamericana Fannie Flagg comparte con el escenario de su novela su lugar de origen. Se trata de un libro que recoge no sólo varias recetas sino los métodos de cocción y las condiciones sociales que rodeaban a la cocina, en una época en la que a los negros no les dejaban entrar en los restaurantes para blancos. Los personajes principales de esta historia son imborrables: la locura sana de Idgie, la ternura de Ruth, la comprensión de Eva Bates, la deliciosa menopáusica Evelyn, la entrañable Niny y la fidelidad de Big George y Sipsey, entre otros. Se trata de una novela de esas que te transporta a otra época y, cuando la concluyes, tienes la sensación de que ese momento de la historia, pese a sus sombras, fue mejor. En 1991, Tomates Verdes Fritos tuvo su versión cinematográfica, gracias a la cual, a muchos nos llegó el libro…

Y claro, en La Playita no podemos contener nuestra deformación profesional, así que, como extracto de la novela les dejamos la receta de los:

TOMATES VERDES FRITOS

1 tomate de ensalada mediano por persona

Aceite de freír beicon

Pimienta

Sal

Harina de maíz

Corte el tomate a rodajas de 1 centímetro, aderece con sal y pimienta y rebócelo con la harina de maíz. En una sartén grande de hierro, calienta suficiente aceite de freír bacon para cubrir el fondo, y fría los tomates hasta que estén ligeramente dorados por ambos lados.

La cosa tiene tomate…¡y sabe a gloria!