Nos imaginábamos que los Reyes Magos no llevarían al niño un roscón de Reyes, por aquello de que es un recién nacido y, además, desde Oriente, el dulce regalo no iba a aguantar en buen estado. Pero nunca pensamos que esta tradición surgiera de la llamada Fiesta de los Esclavos, cuando se celebraba el fin del duro trabajo en el mes de diciembre, al empezar a verse una luz en los campos romanos, tal como nos lo cuentan en la Guía Gastronomika del Diario Vasco. Entonces se trataba de una torta redonda con higos, dátiles y miel, que se regalaba al trabajador por la labor realizada. Fue en el siglo III cuando se incluyó el haba seca, símbolo de prosperidad que convertía, al que la encontraba, en rey de reyes. En contra de la tradición actual, en la que el que se encuentra con esta legumbre paga el roscón, hallar el haba era lo más preciado, puesto que, si se trataba de un esclavo el descubridor de la misma, recibía la ansiada libertad. Un romántico origen para una pequeña legumbre que, sin embargo, no queremos encontrar hoy en nuestros roscones de reyes. 

Esta tradición es popular en nuestros días no sólo en España, sino también en Francia, Portugal y algunos países latinoamericanos como México. Según informó esta semana el periódico ABC, las empresas de la Asociación Española de la industria de Panadería, Bollería y Pastelería, elaborarán más de diez millones de roscones para ser consumidos en nuestro país. ¿Y si cambiáramos la tradición de nuevo? ¿ Y si diez millones de personas que encuentren este año las habas se declaran libres de lo que ellos mismos decidan?

Foto extraída de http://losprincipiosbasicos.blogspot.com.es/

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